Lenguaje y comunicación

Tartamudeo en niños: qué ayuda y qué lo empeora

Entre los dos y los cinco años muchos niños repiten sílabas o se traban al hablar. En buena parte de los casos es una etapa. Lo que hagan los adultos alrededor influye bastante en cómo termina.

6 min de lectura

Fonoaudióloga trabajando el lenguaje con una niña

Trabarse mientras se aprende a hablar es frecuente

En esa edad el pensamiento va más rápido que la capacidad de organizar la frase. El resultado son repeticiones, alargamientos o pausas. Se llama disfluencia evolutiva y en muchos niños desaparece sin intervención.

Lo que orienta no es que ocurra, sino cómo ocurre y qué le pasa al niño mientras. Repetir una palabra entera con naturalidad no es lo mismo que quedarse bloqueado, apretar la cara o dejar de hablar a mitad de frase.

Lo que los adultos hacemos sin querer

Las reacciones más habituales son también las que menos ayudan: «habla más despacio», «respira», «piensa antes de hablar», terminarle la frase o pedirle que repita.

Todas comparten el mismo problema: llevan la atención del niño a cómo habla en lugar de a qué quiere decir. Y en el tartamudeo, la conciencia y la tensión son parte del mecanismo que lo sostiene.

Interrumpir o completar por él tiene un coste añadido: le enseña que no hay tiempo para él. Muchos niños empiezan entonces a evitar palabras, a cambiarlas por otras más fáciles o a hablar menos.

Lo que sí ayuda

Bajar el ritmo del entorno más que el suyo. Si los adultos de la casa hablan más despacio, hacen pausas y no se pisan, el niño encuentra un modelo sin que nadie se lo pida.

Y garantizar turnos. En familias numerosas o con hermanos mayores, un niño que se traba compite por el turno y aumenta la prisa. Momentos de conversación sin competencia —la cena, el camino al colegio— reducen la presión de forma notable.

Qué puedes hacer desde hoy

  1. 1

    Mírale a los ojos y espera

    Aunque tarde. Tu paciencia visible baja su tensión más que cualquier consejo.

  2. 2

    No le completes la frase

    Aunque sepas lo que va a decir y aunque tengas prisa.

  3. 3

    Habla tú más despacio

    Modelar el ritmo funciona; pedirlo, no.

  4. 4

    Reduce las preguntas seguidas

    Interrogar aumenta la presión. Comentar en voz alta lo que haces invita a hablar sin exigir respuesta.

  5. 5

    No lo conviertas en tema

    Ni delante de él ni con otros delante de él. Si pregunta, responde con naturalidad: «a veces las palabras se atascan, no pasa nada».

Escrito por el equipo de Neurolearning, centro de terapias infantiles en Bogotá. Si algo de lo que has leído te resuena, escríbenos: una consulta no compromete a nada.

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