Emociones y conducta

Miedo a dormir solo: cómo acompañar sin alargar el problema

Es de las cosas que más desgastan, porque ocurre justo cuando toda la familia está agotada. Y es también donde más fácil resulta caer en la solución que alivia hoy y complica los próximos meses.

6 min de lectura

Psicóloga infantil conversando con un niño

Por qué la noche es distinta

De día hay estímulos, gente y luz. De noche desaparece todo eso y aparecen los pensamientos. Para un niño, la separación al dormir es una separación real: durante horas no te va a ver.

Es muy frecuente entre los tres y los seis años, cuando la imaginación se desarrolla más rápido que la capacidad de distinguir lo posible de lo imposible. El monstruo no es un capricho: en ese momento, para él, es una hipótesis razonable.

El problema de quedarse hasta que se duerme

Funciona esa noche. Pero el niño se duerme con una condición —tú presente— y cuando se despierta a media noche, como hacemos todos varias veces, la condición ya no está y se despierta del todo.

Por eso muchas familias acaban durmiendo con el niño sin haberlo decidido nunca. No es un fallo de disciplina: es la consecuencia lógica de cómo funciona el sueño.

Retirarse por pasos, no de golpe

Lo que suele funcionar es reducir la presencia poco a poco: sentado en la cama, luego en una silla al lado, luego junto a la puerta, luego fuera con la puerta abierta. Cada paso se sostiene varios días antes de pasar al siguiente.

Es más lento que dejarlo llorar y más rápido que no hacer nada, y sobre todo mantiene la sensación de seguridad, que es lo que estamos intentando construir.

La rutina hace la mitad del trabajo

La misma secuencia todas las noches, sin pantallas en la última hora y con luz baja. La previsibilidad le dice al cuerpo que viene el sueño, y le dice al niño que no hay sorpresas.

Las conversaciones importantes, mejor de día. La hora de dormir no es el momento de resolver los miedos: es el momento de acompañarlos.

Qué puedes hacer desde hoy

  1. 1

    Rutina idéntica cada noche

    Mismo orden, misma duración. Predecible es tranquilizador.

  2. 2

    Retírate por etapas

    De la cama a la silla, de la silla a la puerta. Varios días en cada paso.

  3. 3

    Valida el miedo sin alimentarlo

    «Sé que te da miedo y estoy cerca» funciona mejor que «no hay monstruos» y mejor que revisar el armario.

  4. 4

    Dale algo que lo acompañe

    Un peluche, una luz tenue, tu camiseta. Un objeto que sostenga tu presencia.

  5. 5

    Habla de los miedos de día

    De noche solo acompañas. De día se trabajan.

Escrito por el equipo de Neurolearning, centro de terapias infantiles en Bogotá. Si algo de lo que has leído te resuena, escríbenos: una consulta no compromete a nada.

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