Familia y proceso terapéutico

Cómo preparar a tu hijo para su primera cita de terapia

La forma en que le cuentes a dónde va determina buena parte de cómo llega. Y la mayoría de los errores vienen de intentar protegerlo: no decirle nada, o decirle algo que no es.

5 min de lectura

Madre leyendo un cuento con su hijo en casa

Dile la verdad, en su medida

No hace falta un discurso. Basta con algo cierto y proporcionado a su edad: «vamos a conocer a alguien que ayuda a los niños con las cosas que les cuestan, y vamos a jugar un rato».

Lo que no funciona es la sorpresa. Un niño que descubre a dónde iba al llegar a la puerta empieza a la defensiva, y con razón. Tampoco funciona disfrazarlo de otra cosa: si le dices que van al parque, la próxima vez no te creerá.

Evita convertirlo en un examen o en un castigo

Dos frases que conviene no decir: «van a ver qué te pasa» y «vamos porque te portas mal». La primera le instala la idea de que hay algo roto en él. La segunda convierte la terapia en una consecuencia de haberse portado mal, y desde ahí es muy difícil que colabore.

La terapia infantil no es un examen que se aprueba. En la práctica, para el niño se parece más a jugar con un adulto que le presta toda la atención, que es algo bastante escaso en su día a día.

Qué pasa en esa primera cita

En Neurolearning la primera etapa es una entrevista de acogida con los padres —para entender el motivo de consulta y la historia del niño— y sesiones de valoración con él a través de actividades lúdicas estructuradas.

Después viene la devolución: una reunión donde se entrega un reporte claro con fortalezas y áreas de oportunidad, y los objetivos de un plan personalizado. Solo entonces empieza el tratamiento. Puedes ver la ruta completa antes de agendar.

Tu ansiedad también viaja

Los niños leen el estado de sus padres con una precisión incómoda. Si llegas tensa, con prisa o culpable, él lo nota aunque no sepa nombrarlo.

Consultar por tu hijo no es un fracaso como madre o padre. Es exactamente lo contrario, y merece la pena decírselo a uno mismo antes de entrar.

Qué puedes hacer desde hoy

  1. 1

    Cuéntaselo el día antes, no una semana antes

    Con demasiada antelación hay tiempo de darle vueltas; con ninguna, se siente engañado.

  2. 2

    Usa palabras neutras

    «Alguien que ayuda con las cosas que cuestan» funciona mejor que «doctor», que para muchos niños significa inyección.

  3. 3

    Deja que lleve algo suyo

    Un muñeco o un juguete pequeño le da un ancla en un sitio desconocido.

  4. 4

    No prometas premios por portarse bien

    Convierte la sesión en una prueba que se supera, y no lo es.

  5. 5

    Prepara tú lo tuyo

    Lleva anotado desde cuándo pasa lo que te preocupa, qué has intentado y qué dice el colegio. En la entrevista se agradece.

Escrito por el equipo de Neurolearning, centro de terapias infantiles en Bogotá. Si algo de lo que has leído te resuena, escríbenos: una consulta no compromete a nada.

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